Paseando por los claustros de Bizkaia

Nuestra propuesta de este mes sugiere un recorrido a través de algunos de los claustros más hermosos que aún existen en Bizkaia, territorio donde no fueron muy numerosos este tipo de recintos, por lo general asociados a edificios conventuales. La tardía implantación de los conventos en el Señorío y la limitación de los recursos con que contaban estas comunidades explican su escaso número.

Nuestra ruta se iniciará en el Casco Viejo de Bilbao, visitando el claustro de la Catedral para acercarnos luego a conocer el que pertenecía en origen al convento de San Francisco, terminando con el que se integra en el Monasterio de Zenarruza en Ziortza-Bolibar.

1. Claustro Catedral Santiago (Bilbao)

En la villa bilbaína encontramos uno de los claustros más interesantes, que en origen se construyó excepcionalmente como parte de una iglesia parroquial dedicada al apóstol Santiago. Se levantó sobre el antiguo cementerio norte, a principios del siglo XVI, en estilo gótico tardío. No se conoce su autor, pero por las semejanzas de su Portada del Ángel con la de la iglesia parroquial de Güeñes, realizada por los canteros Olabe, se piensa que pudo ser obra de este taller.

El diseño de las tracerías ondulantes de sus arcos, las gárgolas y pináculos son fruto de una intervención que dirigió el arquitecto Galíndez a partir de 1925. Tras su restauración se dispusieron en el espacio ajardinado unos limoneros, recuperando la costumbre frecuente en las villas costeras de Bizkaia de plantar frutales de cítricos para combatir enfermedades como el escorbuto.

2. Convento La Encarnación

Antes de dejar la capital vizcaína podríamos ver los claustros del Antiguo Colegio de los jesuitas de San Andrés (hoy Museo Vasco) o el del Convento de la Encarnación, sede del Museo de Arte Sacro que siendo algo más sobrios mantienen el encanto y sosiego de antaño

3.- Bermeo

Junto a la iglesia de San Francisco de Bermeo, se conserva el antiguo claustro del primer convento fundado en Bizkaia en 1357. Hoy es un jardín de uso público, tras haber sido utilizado como mercado de abastos. Sus galerías de esbeltos arcos apuntados debieron levantarse ya a finales del siglo XV y en sus ángulos muestran relieves de factura un tanto tosca con figuras de frailes orantes, ángeles músicos, escudos o animales enfrentándose

4.- Zenarruza

Finalmente nos desplazaremos a la comarca de Lea-Artibai donde se encuentra la antigua Colegiata de Zenarruza, actualmente un convento cisterciense que alberga un hermoso claustro renacentista, de doble piso y planta ligeramente trapezoidal.

Su construcción se llevó a cabo entre 1547 y 1586, dirigiendo las obras al menos desde 1560 el cantero Juan de Olabe. Afectado por un incendio en el siglo pasado fue restaurado antes de que instalará la actual comunidad, y hoy día se levanta al lado de la nueva hospedería
del Monasterio.

Las iglesias neoclásicas de Bizkaia

Proponemos una ruta que recorre unos elementos de nuestro patrimo­nio poco conocidos y -lo que es más grave- poco valorados: las iglesias neoclási­cas de Bizkaia. Reivindicamos unos edificios que fueron construidos entre los años finales del siglo XVIII y la primera mitad del XIX y que alcanzaron unas notables cotas de calidad.

1. Larrabetzu

Nuestro recorrido se va a centrar en una zona concreta: la comarca Gernika-Bermeo, aunque arrancaremos desde un poco más al Sur, desde Larrabetzu. En este espacio las iglesias neoclásicas al­canzan una densidad que no encontramos en ningún otro lugar del Estado. En 1777 presentaba sus planos en la Academia, Ventura Rodríguez, uno de los más grandes arquitectos del momento. Como es habitual en estos tem­plos, la planta es una cruz griega -de brazos iguales- ins­ crita en un cuadrado. Es decir, no es un modelo alargado, basilical, lo normal hasta entonces, sino central. 

2. Errigoiti

Desde allí vamos a subir a Errigoiti para encontrarnos con algo curioso y muy frecuente en Bizkaia: una "re­ducción". Así se llamaba en aquella época a la reforma en estilo neoclásico de una igle­sia anterior, en este caso del XVI -su preciosa portada será de hacia 1560-. En 1816 el ar­quitecto Martín de Echaburu sustituyó los pies derechos de madera por unas voluminosas columnas para sujetar la nueva bóveda. El es­pacio interior, antes modesto, de aire rural. se transformó en algo monumental .

3. Ajangiz

Descendemos hacia Gernika. Cerca de la villa foral, en Ajangiz, encontramos otra de nuestras protagonistas. Una iglesia de construcción complicada: empezada en 1819 por Juan Bautista de Belaunzaran, la escasez de dineros prolongó las obras hasta 1860, -y la torre aún esperó hasta 1890-. Pero el resul­tado es monumental, con su fachada a la romana precedida de una escalinata. No se llegó a hacer la plaza proyectada ante el templo, pero sí las preciosas casas curales, también de estilo neoclásico. 

4. Forua

Volviendo a nuestra ruta tropezamos con una nueva "reducción": San Martín de Forua. Aquí, hacia 1820. el templo gótico-renacentista. Cu­bierto con bóveda de madera sobre pilares del mismo material. fue transformado en un espacio que sorprende por su grandiosidad. 

5. Murueta

Parada importate: Murueta. en 1851 el arquitecto Antonio de GOicoechea volvió al modelo de planta central (cruz griega inscrita en recuadro) pero dotó al templo de una cúpula con linterna que genera un espacio interior mucho más luminoso y diáfano de lo habitual en este tipo de templos. Y al exterior llaman nuestra atención la suave sucesión de volúmenes y la esbelta torre sobre una elevada portada. Un edificio que no hay que perderse.

6. Bermeo

Llegamos a Bermeo. La iglesia de Santa María presi­de -domina, más bien- la plaza. Un monumental proyecto de 1797 de un "primer espada": Silvestre Pérez, otro de los grandes arquitectos de la Academia en aquellos años.
En este caso la planta central se alarga hacia los pies. para encajar el coro. Destaca su gran cúpula central, y llaman la atención las tribunas sobre los brazos. Al exterior presen­ta una fachada monumental, que aún lo sería más si las dos torres se hubieran terminado de acuerdo al proyecto original. flanqueando el magnífico pórtico. 

Bilboko Alde Zaharra (2)

1. CALLE RONDA

En nuestra anterior entrega nos quedábamos en el portal de Zamudio, a las puertas de las Siete Calles. Pero no vamos a entrar directamente en ellas, sino que vamos a bordearlas por Ronda. Este nombre se daba al camino que quedaba entre la muralla y las casas, por el que se hacía la ronda de vigilancia. Pero cuando las casas crecieron hasta la cerca absorbieron el paseo de ronda, y su nombre se “desplazó” al exterior, a la nueva calle surgida fuera del Casco. Conservamos el nombre, aunque cambiamos el sitio. Siguiendo la calle veremos algunos fragmentos de aquella muralla: paños de sillería que quedan a nuestra derecha.

2. SAN ANTÓN Y EL LIBRO DE `FUESAS´

Y llegamos a San Antón. Aquí hubo primero un castillo controlando el puente, y después una iglesia que sería sustituida por la actual en torno a 1500. En origen el puente estaba delante de la iglesia, y no detrás. Una joya documental del templo, que se conserva un lugar especial de la exposición permanente del Centro Icaro de interpretación de archivos, es el libro de `fuesas´ o encajonados de sepulturas de la parroquia (1503-1666). Con sus 28 hojas de pergamino y la singularidad de sus anotaciones. Quedan asentadas las fosas de enterramientos en el pavimento de la iglesia, por “rencadas”, con indicación de la posición de las fosas respecto a referencias en la iglesia, el dueño o dueños en el momento de confeccionar el libro y las personas que han ido ocupando las mismas. Pongamos por ejemplo el detalle de la imagen: “Yten la segunda de martin el çapatero e de su muger doña mari vañes de atucha: agora es de Joan de Uvieta albardero e de su muger por quanto le yzo […]”, 1535.

3. ARCOS DEL MERCADO DE LA RIBERA

Frente al popular mercado de la Ribera están los arcos. Su origen se remonta al final de la Edad Media, cuando los propietarios de las casas que estaban adosadas a la muralla de esa parte de la villa empezaron a abrir balcones hacia la Plaza Mayor. Al hacerlos cada vez más grandes, tuvieron que sujetar su amplio vuelo con unos pilares de madera, creando debajo una especie de pasillo cubierto. El paso siguiente fue decir que, puesto que esos balcones eran suyos, lo de debajo también. Lógicamente el ayuntamiento se opuso, y se inició un largo pleito que acabó dando la razón al ayuntamiento, y el espacio de calle quedó como público: nacían así los arcos de la Ribera, tan prácticos en nuestro lluvioso clima.

4. Iglesia de Santiago

Por Belosticalle, pasando por delante de la portada del palacio Arana, con sus salvajes sujetando el escudo, nos dirigimos a la iglesia de Santiago, la catedral de Bilbao. El templo es ya citado en la carta puebla de la villa, en 1300. Pero lo que hoy vemos fue construido en torno a 1400, tras desaparecer el edificio anterior presa del fuego. Se trata de un edificio gótico, de tres naves escalonadas y con una girola que circula por detrás del ábside, con una curiosa bóveda que combina tramos cuadrangulares con otros triangulares, en cuña. Más tarde, hacia 1515, se le añadirían la sacristía y el delicioso claustro, con su puerta del Ángel abierta hacia la calle Correo rematada por una concha de peregrino, alusión a la tradición jacobea de Bilbao. Y hacia 1580 se construyó el monumental pórtico. La última aportación al edificio es la monumental fachada neogótica diseñada por Severino de Achúcarro (1880-1887). En el Archivo Diocesano AHEB-BEHA, en el libro nº1 de registros originales de bautizados de la parroquia del Señor Santiago (1532-1572), se encuentra el primer libro sacramental de Bilbao. Son partidas pre-tridentinas de una extraordinaria claridad y delicadeza, que incluye además inventario y anotaciones de arreos de la parroquia: manteles de mesa, jubones, camisas, servilletas, tocas, cofias y otros

5. Palacio Mazarredo

Seguimos por Bidebarrieta. A nuestra izquierda, el palacio Mazarredo. Como casi todo nuestro barroco es un caserón sobrio, austero, salvo por su aparatoso escudo. Aquí nació el almirante José de Mazarredo, prestigioso militar que además redactó notables obras científicas. Enfrente, abarcando todo el frente de la manzana (nº7-9-11), una de las casas de vecinos más antiguas de la villa (1820). Son viviendas de alquiler, así que el promotor trató de invertir lo menos posible: materiales de bajo coste, mucha altura, nada de ornamentación... La construcción como negocio.

6.- Biblioteca municipal

Pasamos ante la biblioteca municipal, también del arquitecto Achúcarro (1888-1890), en la que vale la pena visitar el salón de actos, con su bóveda pintada por Guinea y Echenagusia. Y por fin desembocamos en el teatro Arriaga –en realidad el tercer teatro que se levanta en este mismo lugar.

Bilboko Alde Zaharra (1)

1.- Iglesia de San Antón

Empezamos el itinerario por el Casco Viejo bilbaíno. Pensaréis que ya lo conocéis de sobra, pero seguro que aún puede sorprenderos. Es más antiguo de lo que nos dicen los papeles. Sabemos que al menos hacia 1200 el solar sobre el que hoy se alza la iglesia de San Antón, estaba ocupado por unos pequeños almacenes que estarían relacionados con el comercio a través de la ría. Pero el 1 de agosto de 1300, aquella población fue oficialmente ascendida a la calidad de villa, con su fuero propio diferente del de las anteiglesias del entorno. Rápidamente la nueva puebla creció hasta tener siete calles.

2.- Iglesia de San Nicolás

El Arenal, como su nombre indica, en origen era una playa. Las gentes de Bilbao usaban su arena como material de construcción, provocando las iras del ayuntamiento. Pero en el siglo XVI se convirtió en el parque de Bilbao, presidido por la iglesia de San Nicolás que todos conocemos por fuera, pero a la que entra poca gente. La ermita que allí se alzaba se convirtió en parroquia hacia 1500. En el siglo XVIII fue renovada íntegramente, adquiriendo su actual imagen de gran pantalla que domina el parque. Una vez dentro, la pantalla plana se convierte en un espacio circular, acogedor, con unos magníficos retablos y algunas otras piezas, entre las que hay que destacar la imagen de San Judas Tadeo, patrono de las causas difíciles, de gran devoción en la villa.

3.-Plaza Nueva

Entramos al Casco Viejo por Correo, una de aquellas calles “nuevas” abiertas a fines del siglo XV, y pasamos a la Plaza Nueva. Diseñada para dotar a Bilbao de una noble plaza porticada similar a las de Vitoria y San Sebastián, su construcción empezó a principios del siglo XIX, pero tropezó con la falta de fondos del ayuntamiento. Así que cuando Fernando VII visitó Bilbao en 1828 se levantó una plaza de atrezzo a tamaño natural, que fue mostrada al monarca diciéndole que si lograban terminarla le iban a dar su nombre y colocar en el centro su escultura a caballo. El rey picó y dio dinero al Ayuntamiento para acabar la plaza, que nunca se llamó de Fernando VII, ni tuvo su estatua, aunque sí que estuvo ubicada allí por algunos años la de Don Diego López de Haro el fundador de Bilbao, hoy en la plaza Circular.

4.- Iglesia Santos Juanes

Abandonamos ahora la Plaza Nueva en dirección a la de Unamuno. De allí arrancan las Calzadas de Mallona, que unen la villa con el Santuario de Begoña, y el camino de la fuente, Iturribide, por donde llegaban las mulas que desde tierra adentro acarreaban vituallas a Bilbao y descansaban en la Burrería, hoy Museo de Pasos. Nos acercamos a la iglesia de los Santos Juanes. En realidad este templo formaba parte del colegio de los jesuitas, llamado de San Andrés, construido aproximadamente entre 1620 y 1640. Tras su sobria fachada, inspirada en la iglesia romana de Il Gesú, el interior acoge una verdadera colección de recargados retablos barrocos. Pero en 1767, los jesuitas fueron expulsados de España, y la iglesia fue incautada y cedida al Ayuntamiento, que promovió el traslado a ella de la vieja iglesia de los Santos Juanes de Atxuri, entonces en estado ruinoso. Curiosamente el lugar donde se alzaba la antigua iglesia conservó el nombre de plazuela de los Santos Juanes.

5.- Portal de Zamudio

El Portal de Zamudio era inicialmente el único que se abría en la muralla bilbaína hacia el interior. Por él entraban los alimentos que llegaban a través de Iturribide. Y por él entramos, por fin, en las Siete Calles. Pero eso lo dejamos para el siguiente recorrido.

Jabier Kalzakortaren Euskal baladak: azterketa eta edizio kritikoa

Jabier Kalzakortaren Euskal baladak: azterketa eta edizio kritikoa lana kalean dago. Unibersidaderako egindako tesi-lana da berez, eta hor batu ditu orain arte ezagutzen diran balada eta balada-zati guztiak. Bere helburua jatorriko iturrietara jo eta testuak zehatz eta manipulau barik emotea izan da.

Antonio Zavala zanaren lorratzetik, 75 balada-gai landu ditu. Bere ekarpenik handienetakoa da ezezagun ziran aldaerak gehitzea beste biltzaile batzuek egindako bildumetara. Etxe, kamara, korta, liburutegi, biltegi eta era guztietako gordelekuetan ibili da Euskal Herri osoan holangoen bila, eta bai topau be harribitxi zoragarriak. Ahoz lehenago kantatzen ziran, eta orain dala 30-40 urte batzen ziran baladak hondino. Gaur egun guztiz aldenduta dagoz memoriatik, kantari ezagunen bitartez ezagutzen ditugunak izan ezik.

Javier Viarren liburuak

Labayru Fundazioko itzulpen-zerbitzuak Javier Viarren Euskal artearen historia lana euskaratu dau. Oraingoz ale bi argitaratu dira, lehenengo biak, baina jarraipena eukiko dau. Liburuotan XX. Mendeko gerra zibiletik gaur egunera arteko aldiak aztertzen ditu Viarrek, guztira hirurehun artista baino gehiagoren lanak.

Los Diezmos

Los diezmos consistían, de forma general, en un tributo en especie entregado a la Iglesia con el fin de contribuir al mantenimiento del culto y del clero, para ornamentos y para ayudar a los pobres en tiempos de necesidad. Estaban sujetos a su pago todas las personas, creyentes o infieles, independientemente de su condición social, incluidos los religiosos, que debían tributar por sus propiedades particulares. Consistía, habitualmente aunque no siempre, en el 10% de la producción agropecuaria y de varios productos elaborados, que todos los fieles tenían que pagar y que, aunque comenzó siendo una práctica “voluntaria” y desde el siglo XIII como impuesto obligatorio y universal. Otros ingresos importantes. que contribuían también a las arcas de la parroquia partían de las aportaciones de los fieles.

ES/AHEB-BEHA/F006.168(1968/006-00): Diezmos, rentas y cuenta de fanegas que se repartían entre los patronos y las parroquias de Markina, Zenarruza y Etxebarria. 1750 (ca). 292 x 205 mm. Papel

“Atlas Etnográfico de Vasconia”

Labayru Fundazioa
Con el título Agricultura en Vasconia se ha publicado un nuevo volumen del proyecto “Atlas Etnográfico de Vasconia” que llevan a cabo los grupos Etniker, dirigidos por Ander Manterola.
Se trata de un gran trabajo, igual que todos los anteriores. La agricultura y el paisaje agrario en nuestra tierra es muy variado, por las diferentes características del terreno y el clima.
Bizimodua urte gitxian asko aldatu dala esaten dogu sarri; baina, ezertan aldatu bada honetan aldatu da. Mekanizazinoa, lantegietarako joerea, baserriak eta lurrak banatzea… hainbeste
eragile dagoz. Halanda guztiz be, ez dago dudarik gure nortasunaren eta izakeraren mapa dala lurra eta lurra lantzeko modua.