Nueva incorporación al catálogo de parroquias del AHEB-BEHA…

La documentación sacramental de la parroquia del Buen Pastor de Lutxana (Barakaldo) ha sido transferida por el párroco, Fernando Marcos, el 20 de julio de 2018. Comprende los libros de bautismos nº1 al nº4 (1926-1657), casados, nº1 (1947-1961) y difuntos, nº1 (1947-1967)
Esta parroquia fue inaugurada el 27-10-1946 y erigida como parroquia el 01-01-1947, habiendo actuado hasta esa fecha como aneja de San Vicente Mártir de Barakaldo.
Está circunscrita en la primera Vicaria (Sector Barakaldo Periférico) y dirigida por equipo presbiteral propio.

Las bóvedas de madera

Insistían antiguamente los visitadores –inspectores enviados por el Obispo para velar por el buen funcionamiento de los templos– en que las iglesias estuvieran abovedadas, y que si no se podía costear una bóveda de piedra o ladrillo se hiciera “aunque sea de madera”.

Puede parecer esto un poco despectivo hacia la madera, que hoy tanto apreciamos como material de construcción natural y cálido, pero que en otros tiempos era considerado de inferior calidad a la piedra. Sin embargo, lo cierto es que nuestros carpinteros levantaron unas magníficas bóvedas en madera que, una vez policromadas, en nada desdecían de las piedras ni en su complejidad ni en su calidad constructiva.
Nuestra propuesta de hoy es una visita a esas bóvedas de madera. Apenas una docena se conservan –hubo muchas más–, algunas en iglesias parroquiales, otras en ermitas.

1.- San Bartolomé de Olarte (Orozko)

Uno de los “focos” de este tipo de construcciones es Orozko. El ejemplar más antiguo debió de ser la de la iglesia de San Bartolomé de Olarte: construida hacia 1520, era de medio cañón con la cabecera estrellada, y todo estaría revocado y pintado para ocultar el material constructivo. Lamentablemente hoy sólo se conservan la bóveda del ábside y los arcos de la nave, pero esta estructura nos permite imaginar cómo sería lo perdido.

2.- Natividad de Goikuria (Orozko)

El mismo modelo, pero mucho más tarde (1770), se aplicó en la ermita de la Natividad de Goikuria de Orozko gracias a un envío de dinero desde Méjico de un cofrade que quería que su ermita no desmereciera de las parroquias cercanas. Pero en este caso la bóveda conserva su policromía, restaurada hace algunos años. Un espectáculo.

3.- San Lorenzo de Ozerinmendi (Zeanuri)

En Arratia, nuestra próxima etapa, podemos acercarnos a la ermita de San Lorenzo de Ozerinmendi, en Zeanuri. En ella hacia 1550 se levantó una bóveda muy similar a las que hemos visto en Orozko: un medio cañón con marcados arcos fajones y claves talladas.

4.- Mañaria y Zaldibar

Ya en el Duranguesado hay que destacar dos parroquias, las de Mañaria y Zaldibar. En ambas vemos vistosas bóvedas de nervaduras muy complicadas, con nervios curvos, claves talladas, capiteles esculpidos… La de Zaldibar es de hacia 1550, y actualmente sus nervios están en madera vista –en otros tiempos estarían pintados–, lo que delata el material constructivo. Pero en la de Mañaria, de 1586, está todo policromado… y les retamos a que encuentren algún indicio de que la bóveda es de madera.

5.- Markina-Xemein

Avanzamos hasta Markina-Xemein. Aquí hay que destacar, y mucho, las dos magníficas bóvedas tardogóticas de las ermitas de San Cristóbal de Iturreta y Santa Marina de Illoro. En ambos casos las techumbres, de hacia 1530, despliegan terceletes, contraterceletes, claves… Lástima que hayan perdido su policromía, porque sin duda serían espectaculares.
Más moderna, de hacia 1630, es la bóveda de la ermita de San Jacinto de Atxondoa. En este caso es una techumbre rebajada, casetonada, con decoración de almenas pintadas en blanco y negro.

6.- Iglesia de San Andrés (Ibarrangelu)

Pero sin duda la joya de la corona de esta colección de bóvedas es la de la iglesia de San Andrés de Ibarrangelu. Terminada en 1559, es una gigantesca armadura de madera que cubre la totalidad del templo, dividida en cinco tramos y cada uno de ellos separado en tres bóvedas. Los nervios giran por todas partes, se entrecruzan, se concentran en claves, dibujan círculos, flores y rosetones… Y todo policromado imitando una falsa sillería y motivos vegetales en el polo central de cada tramo. En el presbiterio además aparecen el Padre Eterno y los apóstoles mezclados con otros motivos típicamente renacentistas de origen pagano: putti, garzas, grifos, calaveras, cuernos de la abundancia… Y en los arcos que separan los tramos hay batallas y personajes bíblicos. Un verdadero alarde. No en balde Gianluigi Colalucci, uno de los responsables de la restauración de la Capilla Sixtina, dijo que Ibarrangelu era “la Capilla Sixtina del arte vasco”–por cierto, que los últimos trabajos de Miguel Ángel en la Sixtina fueron en 1541, no tan lejos de las fechas de nuestra iglesia–.

Arquitectura románica en Bizkaia

Los edificios religiosos más antiguos que conservamos en Bizkaia son de estilo románico, pues de las etapas anteriores apenas nos han llegado algunos elementos sueltos como pies de altares o ventanas monolíticas de tradición mozárabe.

En el románico, los restos más abundantes son ventanas o portadas integradas en edificios posteriores, típicas de un arte rural y popular de cronología bastante tardía, entre 1150 y 1250, aunque todavía es posible visitar tres iglesias completas.

1.- San Pedro de Abrisketa (Arrigorriaga)

Nuestro recorrido comienza en la pequeña ermita de San Pedro de Abrisketa (Arrigorriaga) que cuenta con una sola nave rematada en un ábside recto cubierto por bóveda de cañón e iluminado con una estrecha ventana monolítica, de estilo aún prerrománico. Abre su portada en arco de medio punto, con la decoración propia del estilo (taqueado y billetes), incorporando en el muro sur dos relieves, aludiendo probablemente al pecado de lujuria.

2.-Museos de Bilbao

Varios restos dispersos de este estilo se conservan en el Museo de Arte Sacro y en el Arkeologi Museoa de Bilbao lo que justifica una parada en la capital vizcaína. Destaca en el primero el tímpano de San Jorge de Santurtzi, único ejemplar de este tipo, con un Cristo sedente entre los símbolos de los cuatro evangelistas. En la colección del segundo sobresalen algunos capiteles con motivos vegetales o zoomorfos procedentes de la antigua iglesia de San Pedro de Mungia.

3.- Ermita San Miguel (Zumetxaga-Mungia)

Dentro del término municipal de esta misma villa, en el barrio de Zumetxaga, se levanta la ermita de San Miguel, caracterizada por sus recios y gruesos contrafuertes, que contrastan con la delicadeza de la ventana apuntada de su ábside, definida mediante fustes cubiertos con encestados o redes de rombos y capiteles con hojas de acanto, piñas, un cuadrúpedo o una máscara que vomita tallos entrelazados, motivos repetidos en el arco triunfal.

4.- San Pelayo (Bakio)

Desde Mungia nos dirigimos hacia la costa, para acercarnos hasta el tercero de los templos que se mantiene en su integridad: La humilde iglesia de San Pelayo de Bakio. Allí, en un paraje que ofrece hermosas vistas del litoral, podemos contemplar una sobria portada, de arco ligeramente apuntado, apoyada en unos capiteles decorados de forma esquemática con líneas curvas y paralelas en torno a un óvalo dispuesto en la arista. El mismo diseño se emplea al interior, tanto en el vano absidal –enmarcado por una hilera de bolas- como en el arco de acceso al presbiterio, cubierto una vez más con bóveda de cañón.

5.- San Salvador (Fruiz)

De regreso a Bilbao, podemos detenernos en la portada de San Salvador de Fruiz, en uno de cuyos capiteles se reproduce el tema de la Tregua de Dios, mediante la figura de un clérigo que media en la disputa entre dos jinetes.

Un tipo de ermita particular: Los Humilladeros

El itinerario de este mes enlaza la zona de Urdaibai con el Valle de Arratia y nos permitirá conocer alguno de los ejemplos más significativos de Ermitas-Humilladero.

Ubicadas junto a caminos, a los que abren su fachada principal mediante un amplio vano cerrado con una reja de madera o hierro, cuentan además con un espacio porticado, exponiendo sus imágenes permanentemente al paso de viajeros y transeúntes. Es un tipo de construcción bastante habitual, por lo general dedicado a advocaciones relacionadas con la Pasión de Jesús.

1. Axpe (Busturia)

El primero que visitaremos es el dedicado al Santo Cristo en Axpe (Busturia) y está muy cerca de la parroquia de Santa María. Es uno de los más antiguos de Bizkaia, y a juzgar por el estilo de las columnas de su pórtico, data de comienzos del siglo XVI. Conserva una hermosa talla del Crucificado, de estilo renacentista, muy expresiva y de cuidada anatomía.

2. Errigoiti

La mayoría de ellos, sin embargo, son de estilo barroco, fechándose entre mediados del siglo XVII y finales del XVIII, como el emplazado junto a la iglesia de Santa María de Idibalzaga en Errigoiti. Finalizado hacia 1732 es obra del cantero Juan de Arrien. Se dedica a los santos Antonio Abad y de Padua, advocaciones habituales en otros humilladeros. Destaca su amplio pórtico, cercado con una hermosa reja realizada por el rejero de Elorrio Valentín de Ojanguren.

3. Fika

Más tardío y modesto en dimensiones es el Humilladero del Santo Cristo de Fika, proyectado por Juan de Iturburu en 1783, con una cúpula en su espacio central. Posee un retablo realizado en 1785 por Ignacio de Legarza, cuyas tallas originales se conservan en la inmediata iglesia de San Martín.

4. Igorre

Los ejemplares más monumentales se encuentran en el valle de Arratia. Notable es el de los Santos Antonios de Igorre, de la segunda mitad del siglo XVII, que cuenta con nave de dos tramos y un esbelto pórtico sobre columnas toscanas, este ya de hacia 1707. Destaca su reja de nudos cónicos decorados con hojas de acanto y remate en forma de abanico.

5. Dima

El más sobresaliente de todos es el humilladero de la Piedad, cercano a la parroquia de San Pedro de Dima. Su gran arco casetonado se enmarca entre pilastras estriadas y unas hornacinas con tallas de la Virgen y San Juan y se cierra con una espectacular verja de nudos que imitan mazorcas de maíz. En la clave figura el año de construcción, 1716. Un poco posterior es su retablo con la talla de la Piedad entre dos lienzos y un calvario.

6. Zeberio

También es monumental el humilladero de Ermitabarri en Zeberio, dedicado a san Antonio y proyectado por Juan Bautista de Ybarra, abierto al culto en 1744. Como el de Dima, tiene un gran pórtico con columnas alzadas sobre altos zócalos y su fachada se dispone entre contrafuertes rematados por volutas, realizada aquí en piedra caliza. Acoge tres retablos que precisan ser restaurados.